3/8/13

Brad Pitt: susto o muerte

Un guión inacabado, un director inseguro, productores al acecho, escenarios en tres países distintos y continuos incidentes durante el rodaje dispararon el presupuesto hasta el infinito. Una historia de zombis que se ha convertido en la apuesta más arriesgada de la carrera del actor.
El 13 de abril de 2012, Damon Lindelof llegó a la casa de Brad Pitt, desde la que se ve toda la ciudad de Los Ángeles. Al creador de la exitosa serie 'Perdidos', de 40 años, lo había llamado su agente para proponerle una reunión con el actor. Quería hablar con él de 'Guerra Mundial Z', una película cuyo estreno, previsto para ese año, iba a retrasarse. "No temas ni te pongas nervioso", le dijo Dede Gardner, mano derecha de Pitt. Hacía ya varios meses que circulaban por Hollywood todo tipo de rumores en torno a este accidentado thriller de zombis protagonizado por Pitt. Varios ejecutivos habían sido despedidos. El presupuesto se había disparado. Se decía que el actor ya no se hablaba con el director, Marc Forster.

Pitt le recibió en su despacho escasamente amueblado con vistas a un bosque. "Me empezó a hablar de la emoción que había sentido al leer el libro (la novela de Max Brooks en la que se basa la cinta), lo que le resultaba estimulante de él, sus aspectos geopolíticos —relata Lindelof antes de añadir que el actor le aclaró—: ‘Empezamos a rodar antes de tener negociados todos los detalles de la producción, y la cosa no salió como queríamos'".

Si tienen suerte recuperarán lo invertido. Si no, será la película de zombis más cara de la historia de Hollywood"


"Me dio la sensación de que él estaba asumiendo parte de responsabilidad", añade el guionista. Pitt le pidió que viese la última versión con ojos fríos y les ayudase a conseguir lo que buscaban. Dos semanas después, Lindelof vio un montaje en bruto de 72 minutos de 'Guerra Mundial Z'. El final era brusco, una serie de secuencias montadas de forma incoherente. Sin embargo, una duda corroía a Lindelof cuando encendieron las luces de la sala: ¿dónde estaban los 50 minutos que faltaban?

Desde 2006, cuando Paramount compró los derechos del libro para Plan B, la productora de Pitt, se han contratado cuatro guionistas consecutivos para que rehagan el guión. Un veterano productor y un artista de efectos visuales galardonado con un Oscar han abandonado el proyecto y los productores han rodado y descartado una carísima secuencia de 12 minutos que constituía el clímax de la película. La cambiaron por otro final más reposado, escrito y rodado por segunda vez, lo cual ha disparado el presupuesto del largometraje hasta los 127 millones de euros.

La recaudación a nivel mundial el primer fin de semana hizo que Paramount, Plan B y Brad Pitt respirasen aliviados. El film recaudó 90 millones de euros en sus tres primeros días (más de 50 solo en Estados Unidos, un récord para Brad Pitt que sobrepasa a su último gran éxito de acción, 'Sr. y Sra. Smith', en 2005). De no haber salido bien las cosas, 'Guerra Mundial Z' hubiese sido recordada como la película de zombis de presupuesto más desmesurado de toda la historia de Hollywood.

Quien sobrellevó el peso de las expectativas fue Pitt, actor cuya presencia supone un indudable reclamo a nivel global, pese a que su carrera profesional comprende tantos sonados fracasos como grandes éxitos. Ha recibido cuatro nominaciones al Oscar, pero nunca lo ha ganado. Eso sí, su trayectoria como productor es menos brillante. Plan B es conocida, sobre todo, por haber impulsado melancólicos dramas de bajo presupuesto (entre los que se cuenta 'Mátalos suavemente'), dirigidos por directores de lo más variopinto. La productora nunca había abordado un proyecto tan ambicioso como esta película.

Como todo buen drama, 'Guerra Mundial Z' comenzó con una pelea. En el verano de 2006, Plan B y Appian Way, la productora de Leonardo DiCaprio, mantuvieron un enfrentamiento por ver quién se quedaba con los derechos cinematográficos de 'Guerra Mundial Z': Una historia oral de la guerra zombi, la novela de Brooks que plantea la reflexión sobre cómo reaccionarían varios países ante una pandemia global. "Me sorprendió que decidieran embarcarse en este proyecto —confiesa Brooks, hijo de Mel Brooks y Anne Bancroft—. En el libro no hay ningún glamour". Pitt se llevó el gato al agua y Paramount compró los derechos para su productora Plan B por una cifra cercana a los 750.000 euros.

Plan B contrató a Michael Straczynski, un reputado guionista de películas de terror y ciencia-ficción (se le conoce sobre todo por haber creado la serie televisiva 'Babylon 5'). Más o menos en la misma época, Pitt le mandó un ejemplar de la novela a Marc Forster (el director de la aclamada 'Monster’s Ball'). La forma en que Forster pensaba abordar el material se reveló completamente contraria a la de Straczynski. "Marc quería rodar una película de alto presupuesto, con grandes dosis de acción, que no hiciera pensar demasiado —declara Straczynski—. Si lo único a lo que aspiras es a hacer un filme de acción de encefalograma plano, tipo 'Rambo contra los zombis', ¿para qué comprar esa novela tan sutil e inteligente?".

En diciembre de 2008, Plan B rechazó la última versión de Straczynski y requirió los servicios de Michael Carnahan, conocido por los guiones de varios dramas políticos como 'La sombra del reino' y 'Leones por corderos', para que reescribiera el texto. Carnahan se tomó grandes libertades con respecto al libro de Brooks: centró la historia en un antiguo especialista de campo de Naciones Unidas y padre de familia llamado Gerry Lane, personaje que no aparecía en el manuscrito de Brooks pero sí en el borrador de Straczynski. La película pasó a ser una aventura de acción: Lane se veía obligado a separarse de su mujer y sus dos hijas para recorrer los confines del planeta y hallar una cura que impidiese que los zombis acabasen dominando el mundo. Pitt se identificó con ese argumento. "Se nos planteó una pregunta muy emocionante: ¿podemos crear un thriller global que también sea una película de zombis?", relata Dede Gardner, presidenta de Plan B y mano derecha de Brad Pitt. En 2010, Pitt se comprometió a ser el protagonista.






fuente: revistavanityfair.es